Cartagena - Providencia
Cartagena - Providencia
Navegando de Cartagena a Providencia
Cuando analizamos el reporte meteorológico el día antes de zarpar, sabíamos que estaban soplando vientos fuertes y que tendríamos un mar pesado en la travesía. A pesar de esto decidimos que zarparíamos de todas maneras; el ansia y las ganas de comenzar nuestra aventura después de tantos días de espera y de preparación pudo más.
Dejamos las boyas de salida que marcan el estrecho paso por donde se puede salir en medio de la muralla submarina que los Españoles construyeron en la época de la Colonia cerrando la entrada por Bocagrande, e inmediatamente hizamos las velas.
Muy pronto nos dimos cuenta que el viento estaba realmente fuerte. Tomamos un rizo a la mayor y dejamos la vela Trinquetilla en vez de la Genoa a proa.
Todos estabamos emocionados, el viento soplaba entre 28 y 35 nudos y las olas estaban grandes pero la sensación era agradable. El Feliz rompía las olas con sus dos proas salpicándonos con esa agradable llovizna de agua salada. Nuestra velocidad comenzó a subir y a ratos logramos hacer 16 nudos sostenidos. El catamarán subía la cresta de las olas y bajaba “surfeando” haciéndonos llegar a picos de velocidad que en varias ocasiones llegaron a los 20 de nudos.
Al atardecer el viento comenzó a arreciar y ya para las once de la noche estaba soplando a 42 nudos con olas de 5 metros o más.
En ese momento es que se hizo realidad de que, a pesar de que el Capitán lo había advertido cláramente, el catamarán no estaba a “son de mar”.
Comenzaron a volar objetos de un lado a otro, a derramarse cosas por todos lados y ......
Catástrofe ...... la nevera se abrió y todo su contenido fue a parar al suelo. Los inmaculados tapetes del Feliz se convirtieron en un regero de charcos de claras y yemas de docenas de huevos rotos mezclados con paquetes de yogurt reventados, con cilantro, verduras y cuanto se puedan imaginar. Era una masa deforme que daba ganas de llorar.
Que tire la primera piedra el que pueda decir que no se mareó aunque sea un momentico !!! A excepción de Tere y Patricia ...... las dos únicas mujeres abordo, ... que tezas !!! ni se mosquearon. Me quito el sombrero!!!.
La noche para varios fue larga .... muy larga...
Y como estaba previsto despues de recorrer 150 millas náuticas el viento comenzó a ceder y las olas a rebajar.
Ya al amanecer a situación habia cambiado y nos dimos cuenta que la cubierta estaba llena de pequeños pescaditos voladores que las olas lanzaron encima.
También vimos que la plataforma del dinghy había sido levantada, probablemente por una ola, aprisonando el dinghy contra el espejo. Fue tan fuerte el golpe que el fondo del casco de fibra del dinghy se rompió.
El resto de la navegación durante el segundo día pasó normalmente al igual que la noche.
Al amanecer del dia 14 después de 42 horas llegamos al faro del sur de Providencia entrando al bajo que la rodea. Recorrimos las 386 millas desde las boyas de Bocagrande hasta este punto a una velocidad promedio de 9.2 nudos.
A las 5:30 AM fondeamos frente al muelle de la alcaldía.
March 12, 2012